L A   S I N R A Z Ó N


p o r   O s w a l d o   R o s e s

 

 


 

 

Oswaldo Roses es escritor, poeta y ensayista nacido en Málaga en 1965.  Ha publicado CANTOS DE SANGRE, Ediciones Rondas, Barcelona, 1984;  LA MUERTE MÁS DIFÍCIL, Ediciones Torre Tavira, Cádiz, 1994; AMADA, DULCE AMADA, Ediciones Lord Byron, Lima, Perú, 2006; EXTENSIÓN, Ediciones Lord Byron, Lima, Perú, 2007.

 

Además de otros portales, es colaborador permanente de Lakúma-Pusáki.

 

Ha sido incluido en NUEVA POESÍA HISPANOAMERICANA, Ed. Lord Byron, Lima, 2004.

 

Oswaldo Roses es el seudónimo literario de José Repiso Moyano.

 

 


 

 

 

Lo que tú le quitas a la razón (de espacio, de protección, de recursos...) se lo das a la sinrazón (creadora de todas las injusticias).

 

Y si no colaboras -en responsabilidad- con la razón es porque la sinrazón te beneficia,  o el crear injusticias te beneficia.

 

 Si no hay luz en un sitio porque tú no la facilitas, -ni la proteges ni la dejas entrar- pues hay ya oscuridad y cada vez más en proporción a la intolerancia tuya en no facilitarla.

 

 

 

 

   

 

 

Bastantes españoles -haciendo el uso de cualquier poder- permiten la digna vida en función de sus intereses, permiten los derechos en función de sus intereses y permiten la libertad -o la extensión permitida de la verdad- objetivamente en función de sus intereses.

 

Pero los derechos no se dan ni se piden, solo se permiten por la renuncia a la intolerancia y al abarcar los recursos y las sobreprotecciones (ellos... jamás monstruosamente renuncian a eso).

 

 

 

 

 

 

   

 

 

La mayor violencia es negar -o impedir o no reconocer- derechos, negar la dignidad y SILENCIAR la verdad sobreprotegiendo otra cosa. Cierto, si tú niegas así estás violentando los derechos humanos de alguien, estás violentando la dignidad de alguien o estás violentando los pilares de la civilidad con negar lo racional. Pues así van, señalando a otros las violencias que realizan ellos, los mediáticos de todos los días usando todos los mecanismos de la mentira y de la violencia. Siempre, porque el que no pone razón, impone sinrazón.

 

 

 

 

 

 

   

 

 

Los ultragenocidas tertulianos de los medios ultraterroristas españoles y  los escritores españoles del "naziescribir" cómplice-dictador deberían haber sido ya condenados justamente, con las mismas condenas que se aplican a los nazis.  Pero, ¡basta de sus objetivos destructores!