L A   B I B L I O T E C A   D E

J O S É   M I G U E L   V A R A S


 

 

 


 

 

¿Cuántos volúmenes tiene su biblioteca?

 

No lo sé con certeza.  Aplicando el famoso “método de Sotoconil”, que consiste en medir los lomos de los libros en los anaqueles en que se encuentran, podría decir que se aproxima a los 40 metros.  Si se considera un promedio de 4 centímetros por lomo se llega a unos mil 600.  Pero, en rigor, tampoco sé si la informe acumulación de libros que se ha ido produciendo en mi casa podría definirse como biblioteca.  En edades geológicas anteriores tuve la pretensión de formar una, organizada por temas y por autores, etc. y di algunos pasos en tal sentido.  Pero los cambios de domicilio, de país y de gobierno fueron determinando sucesivas liquidaciones o desapariciones de bibliotecas, con lo que de hecho he perdido el impulso a la acumulación racional de libros, tengo otras prioridades para el tiempo libre, que es más una sentida aspiración que una realidad y entonces la “biblioteca” crece por sí misma y va llenando sin cesar nuevos espacios.

 

¿Cómo controla la sobrepoblación de libros?

 

No la controlo.  Con ocasión de mi reciente cambio de domicilio, de una casa grande a un departamento menos grande, hice donaciones de libros a la biblioteca del Círculo de Periodistas y tengo pendiente hacer otras a la biblioteca de la Sociedad de Escritores.  Los libros donados no fueron pocos, pero ni se notó su ausencia.

 

¿Cómo organiza los libros?, ¿por tema, por autor, indiscriminadamente?

 

Por orden de llegada.  Hay esbozos de cierta organización: en cierto sector están los autores chilenos que representan un buen 25 por ciento del total, poetas y prosistas casi a la par.  En otras secciones están los libros en idiomas extranjeros que se me fueron pegando por el mundo, en inglés, en francés, en italiano, en ruso.  Buena parte de los libros que poseo no son de carácter estrictamente literario, sino de historia, de crítica social, de política; hay numerosos volúmenes de periodismo de investigación, en especial sobre los derechos humanos en el periodo de la dictadura militar, etc.

 

¿En qué forma compra libros?, ¿racionalmente?, ¿compulsivamente?

 

Ocasionalmente.  Sin método.

 

¿Cuál es el libro más costoso de su biblioteca?, ¿cuál el que más valora?

 

No lo sé.  En general no tengo libros de gran costo, aunque muchos de los que se imprimen en este tiempo tienen precios exorbitantes.  ¿Cuál será el que más valoro? Me resulta difícil decirlo.  No tengo apego a los libros en su materialidad.  Algunos de los que más valoraba ya no los tengo.

 

 


 

 

 

 


 

 

¿Hay alguno de los que tenga varias ediciones?

 

Sí, algunos de Neruda.

 

¿Qué lugar ocupan sus propias obras dentro de su biblioteca?

 

El que les corresponde: modesto.

 

¿Presta libros?

 

Sí.  A veces, al calor de una conversación tomo yo mismo la iniciativa de ofrecer algún libro prestado.  No siempre vuelven.

 

¿Devuelve los que le prestan?

 

Religiosamente.

 

¿Suele leer en la biblioteca?, ¿en qué otro lugar?

 

Leo en mi cuarto de trabajo, donde hay dos estantes repletos de libros.  Sería pomposo llamar biblioteca a esta habitación.  Hay estantes con libros en otras regiones de la casa.

 

 


 

 

 

 

 

 

 

José Miguel Varas, Autorretrato

 

 


 

 

¿Qué libros nunca ha podido terminar de leer?

 

La Biblia.  Pero no se supone que uno deba terminar de leerla.  Algunos libros de colegas y otros de autores españoles.

 

¿Cuál es el libro que más a releído?

 

El Quijote.

 

¿Subraya los libros?

 

Los literarios no.  Sí los de carácter periodístico, histórico, etc.

 

¿Es monógamo para leer o lee varios libros simultáneamente?

 

Casi siempre leo un libro tras otro.  Ocasionalmente, por exigencias del oficio, avanzo en dos o tres al mismo tiempo.

 

¿Cuáles son los libros que recomienda leer?

 

Esta es la más difícil.  Responderé limitándome a libros que presumiblemente se pueden conseguir hoy: En busca del tiempo perdido, Proust; Hijo de Ladrón, Manuel Rojas; Recuerdos del pasado, Vicente Pérez Rosales; La dama del señor, Albert Cohen; Ulises, James Joyce; El día de la lechuza, Leonardo Sciascia; La dama del perrito, Anton Chejov; El proceso, Franz Kafka; Obras completas y otros cuentos, Augusto Monterroso.

 

Extraído del suplemento "Artes y Letras", número 687, el 6 de julio de 2002.